Todo sobre recolección de hongos comestibles en la Patagonia

15 de abr

Se vino el otoño en la Patagonia y es tiempo de cosechar hongos comestibles en el bosque. Encontré una interesante entrevista que le hicieron a Mario Rajchenberg (Biólogo, científico especialista en Hongos de la Patagonia -publicó más de 120 trabajos científicos, 3 libros y trabajos de extensión- en el Diario Andino Digital y decidí hacer un resumen de la misma para compartir con uds. (el texto es de la palabra de Mario y las fotos son de la fuente ya citada)

¿Cuál es el momento ideal para cosechar hongos?

En la Patagonia andina hay dos momentos del año propicios para la fructificación de los hongos: otoño y primavera. En otoño, cuando se dan condiciones de humedad y temperatura media a baja,fructifican muchos de los llamados Macrohongos (aquellos hongos que pueden verse a simple vista). En primavera fructifican otros también Macro y Microhongos (hongos de tamaño muy pequeño), que prefieren las condiciones de temperaturas medias. 

¿Cuál es la forma más recomendada para almacenarlos? ¿y para consumirlos?
Se los puede secar en temperaturas y ambientes adecuados. Algo no adecuado serían las altas temperaturas, por ejemplo,que forman una capa externa seca que evita la pérdida del agua del interior del hongo y éste queda “gomoso”; tampoco es adecuado secarlos encima de las cocinas en donde los hongos absorben aromas no propios.
También se los puede preparar en conservas, asegurándose de usar métodos seguros que garanticen la exclusión de bacterias productoras de botulismo, hay manuales y cartillas de divulgación que es necesario consultar*.
Respecto al consumo depende de cómo fue preservado el producto, si es fresco, seco o está encurtido. Respecto a los frescos, el cuidado que hay que tener es si es digerible en ese estado o no, ya que hay varias especies que frescos resultan indigestos pero no así cuando se los cocina o bien se los consume a partir del producto seco o en encurtido.
*: Una opción es el manual publicado por De Michelis A. y Rajchenberg M. 2007. Hongos comestibles: teoría y práctica para la recolección, elaboración y conservación. Ed. INTA, Estación Experimental Agropecuaria Bariloche, 156 pp. ISBN 978-987-521-244-2 (vendido por la biblioteca INTA-Bariloche).

¿Qué especies  de hongos comestibles se pueden destacar en la Patagonia?

  • Dentro de los nativos:

Grifola gargal (gargal) fructifica en bosque de roble pellín.
Pleurotusostreatus (gírgola) fructifica sobre araucarias.

Morchella elata (morilla, hongo del ciprés) fructifica en todo tipo de bosques nativos.
                                                   
Ramaria patagonica (hongo coral amarillo de Patagonia) fructifica mayormente en bosques de coihue y lenga.
Cyttari darwinii (pan de indio) fructifica en los nudos de los coihues.
                                                                                                  
Agaricuscampester (champiñón silvestre) fructifica en campos pastoreados entre el bosque.
Hay, además, varias otras especies nativas menos conocidas pero comestibles.
 

  • Respecto a las especies exóticas se destacan:

Suillus luteus (hongo del pino o boletus) y Suillus lakei (hongo del pino oregón) fructifican abundantemente en plantaciones de pinos.


Rhizopogon roseolus (papita) fructifica en plantaciones de pino de todo tipo.
                                                    

¿Cómo se reconocen los hongos comestibles? ¿Hay algún factor para tener en cuenta a la hora de recolectar?

No existe método válido para reconocer un hongo comestible excepto conocerlos.
Nunca hay que arriesgarse si no se los conoce personalmente por experiencia adquirida o por aprendizaje con personas que trasmitan el conocimiento. Existen creencias acerca de la utilización de cubiertos de plata, o acerca del cambio de coloración de la carne del hongo al ser cortada… pero son todas mentiras. Y le han costado la vida a varias personas.
Hay que saber qué buscar y cómo reconocerlo.

¿Cómo se puede respetar la supervivencia del hongo?
Para respetar su supervivencia es necesario reconocer su modo de vida.
Un principio general es nunca arrancarlos, sino utilizar un cuchillo para cortarlos adecuadamente y dejar la base inferior del pie (cuando éste existe) en el lugar. Para el caso de las morillas, siempre conviene dejar un ejemplar de entre varios con el fin de asegurar la dispersión de las esporas que formarán los individuos del año siguiente.

Si querés ver la nota completa: http://www.diarioandino.com.ar/diario/2015/04/14/hongos-llega-la-epoca-ideal-para-descubrir-su-sabor-y-su-importancia-ambiental/

Ahora, a disfrutar de un paseo otoñal por el bosque y recolectar sólo aquello que estemos seguros que podemos consumir! De lo contrario disfrutemos sólo de su atractivo natural, ¡¡que no es poco!!